Ayer, al finalizar la grabación de un corto para la universidad en Olivos cerca del río, con mis compañeros de curso empezamos a caminar acalorados y cansados.
En eso encontramos dos mariposas delante nuestro volando ensimismadas.
Volaban mientras daban vueltas en círculos. Una casi pegada a la otra. Parecían complementarse. Parecían formar una sola.
Y ahí salto yo con el comentario obvio, cursi y pelotudo:
AAAAAII ESTAN ENAMORAAAADASSSS!
Mientras mi mirada y la de mis compañeros se quedaban fijas en esos movimientos casi hipnóticos.
Al rato, de la nada aparece otra mariposa, se une al movimiento místico y siguen dando vueltas como si nada.
A lo que el novio de mi amiga convierte en palabras lo que todos estábamos pensando en ese mismo momento:
TRIOOOOOO!
Fue muy gracioso verlas ahí. Sin miedo. Enérgicas.
Después de las risas, me di cuenta de algo:
Aunque las mariposas sean efímeras, disfrutan mas de la vida que muchos de nosotros.